Trabajadores del Aeropuerto de Rosario denuncian precarización laboral, atraso salarial y falta de reconocimiento
Aseguran que más de la mitad del personal cobra sueldos por debajo de la línea de pobreza, que no se regularizan categorías desde hace años y cuestionan al directorio y a los gremios por la falta de respuestas.
Trabajadores del Aeropuerto Internacional Rosario “Islas Malvinas” denunciaron una grave situación de precarización laboral, salarios insuficientes y falta de reconocimiento de funciones, en un contexto en el que la terminal aérea es destacada por obras de infraestructura y ampliaciones recientes.
“El aeropuerto hoy se galardona con la inauguración de la nueva terminal, las mangas y la pista, pero más de la mitad de los trabajadores estamos en condiciones de pobreza. Estamos totalmente desamparados”, expresó una trabajadora del lugar en diálogo con RosarioInfo.
Según relataron, el personal del aeropuerto depende de la provincia de Santa Fe y está compuesto por alrededor de 100 trabajadores de planta permanente, además de entre 50 y 60 contratados como monotributistas. De ese total de empleados efectivos, aproximadamente la mitad ingresó en los dos últimos pases a planta, realizados en 2022 y 2023, luego de varios años sin regularizaciones.
“Cuando ingresás a la planta permanente de la provincia entrás como categoría uno o categoría tres, no importa la actividad que desempeñes ni las responsabilidades que tengas. Siempre empezás desde ahí”, explicó. En ese sentido, denunció que las categorías iniciales no se actualizan, aun cuando los trabajadores cumplen funciones que exceden ampliamente esas escalas.
La entrevistada contó su situación personal, que —según aseguró— se repite en muchos casos: “Yo entré a trabajar en 2015 como monotributista, soy contadora, y recién pasé a planta en 2022. Desde 2015 hasta ese año no hubo ninguna regularización. Después, en 2023, hubo otro pase cuando se fue la gestión de Perotti”.
En cuanto a los ingresos, detalló que los trabajadores encuadrados en las categorías más bajas cobran entre 750 mil y 900 mil pesos, dependiendo de la antigüedad y el agrupamiento. “Las categorías uno y tres han quedado totalmente desfasadas. Con lo que estamos ganando no se puede vivir”, afirmó.
Al mismo tiempo, cuestionó las desigualdades dentro del Estado provincial: “Mientras tanto, vemos cómo crece la planta política. Hay directivos que están cobrando alrededor de nueve millones de pesos de bolsillo, más gastos de manutención y combustible. Eso contrasta muchísimo con nuestra realidad”.
Otro de los reclamos apunta a la falta de reconocimiento de funciones específicas. “Estamos ejerciendo tareas con responsabilidades, con riesgos y con conocimientos técnicos que no son reconocidos. En lo administrativo hay funciones que requieren decisión, y en el área operativa directamente no existe un agrupamiento específico en la provincia”, señaló. También mencionó al personal de mantenimiento, que “realiza tareas de riesgo y tiene formación técnica, pero está igual de invisibilizado”.
Además, denunciaron que hay cargos jerárquicos sin cubrir y subrogancias que demoraron hasta cinco años en resolverse, algunas de las cuales se aprobaron recién el 23 de diciembre pasado, junto con un número reducido de recategorizaciones. “Hace años que no se regularizan categorías y la gente queda trabada, con más responsabilidades de las que le corresponden”, advirtió.
Finalmente, los trabajadores manifestaron sentirse desamparados tanto por el directorio como por los gremios. “Los gremios lo único que hacen es hacer negocio propio o acomodar a su gente. No convocan a los trabajadores a pelear realmente por lo que está pasando”, sostuvo. Y concluyó: “Hay mucho miedo, por eso no terminamos de organizarnos para hacer visible la situación que estamos atravesando”.